Poema al vicio #4
Pegándolo he aprendido
que el espíritu es como el humo
y el corazón cual pipa,
si no se limpia
se llena de jacho
y ya nada lo cruza;
que no es el camino la alegría fácil
pero tampoco el vicio
de la tristeza malsana
pues se pega en la boca
y también en el alma;
que los amigos que llegan por fuego
así mismo se queman
y que la yesca no sustenta
ni la farra eterna
ni el efímero cuerpo;
que la luna es testigo de muchas cosas
de las que el sol no tiene idea
y aunque las nubes
sean chismosas
todo se lo llevan.
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